¿De qué color es realmente el coquí?

Cuando pensamos en el coquí, ese pequeño símbolo de Puerto Rico que canta con orgullo cada noche, muchos imaginan una rana de color verde brillante. Sin embargo, la verdad es que los coquíes puertorriqueños no son verdes. ¡Así como lo lees!

El verdadero color del coquí

El coquí común (Eleutherodactylus coqui) presenta una variedad de tonos naturales que van desde el marrón claro hasta el amarillo dorado, pasando por tonalidades “beige”, anaranjadas o grisáceas. Esta gama de colores no solo los hace únicos, sino que también les permite camuflarse perfectamente entre las hojas secas, troncos y piedras del bosque puertorriqueño.

Su color varía ligeramente según la hora del día, la humedad y la luz ambiental. De hecho, algunos coquíes pueden parecer más claros de noche y más oscuros durante el día.

La razón de su color

A diferencia de otras ranas tropicales, el coquí no vive dentro del agua, sino sobre la vegetación o el suelo húmedo. Por eso, su piel ha evolucionado para camuflarse segun el entorno terrestre y mantenerse a salvo de depredadores como aves o serpientes.

Su color marrón o dorado actúa como un disfraz natural, ayudándolo a pasar desapercibido durante el día, cuando descansa bajo las hojas.

Más que color: un símbolo cultural

El coquí no solo representa la fauna de Puerto Rico, sino también la identidad y el orgullo del pueblo puertorriqueño. Su canto —ese inconfundible “¡co-quí!” que da nombre a la especie— ha inspirado canciones, poemas, personajes (como Coquí Andariego) y un sinfín de expresiones culturales.

Así que la próxima vez que escuches su melodía o veas una ilustración de este pequeño anfibio, recuerda:

El coquí no es verde… ¡es del color de nuestra tierra!