Descubre el Primer Capítulo de la Aventura de Coquí Andariego

Coquí Andariego y la luciernaga Lucia en la charca.

¿Alguna vez has imaginado un viaje mágico por la Isla del Encanto a través de los ojos de un pequeño coquí aventurero? En “Coquí Andariego y su Viaje Mágico por Puerto Rico”, te invitamos a acompañar a nuestro carismático Coquí Andariego en una travesía llena de leyendas, refranes y paisajes que reflejan el corazón de nuestra cultura puertorriqueña.

Aquí te regalamos un adelanto: el primer capítulo del libro. Sumérgete en estas primeras páginas y descubre cómo comienza esta mágica aventura. Si te quedas con ganas de más, no dudes en conseguir el libro completo en Amazon para continuar explorando junto a Coquí Andariego. ¡Esperamos que disfrutes este primer vistazo!

Capítulo 1: Un Coquí muy Andariego

En una charquita escondida entre montañas y cafetales del barrio Saltos, en Orocovis, vivía un coquí muy especial. No era un coquí cualquiera: este tenía una maleta azul, un sombrero hecho de hoja de palma, llamado pava y un corazón lleno de curiosidad. Su nombre era Coquí Andariego, pero también le llamaban Andariego o simplemente Andy.

—¡Coquí, coquí, coquí! —cantaba todas las noches mientras miraba las estrellas—. Algún día conoceré cada rincón de esta hermosa isla.

Mientras sus hermanos y hermanas se conformaban con brincar entre hojas y cantar desde las ramas, Coquí Andariego pasaba horas dibujando mapas, escuchando cuentos de los árboles centenarios y aprendiendo refranes puertorriqueños que coleccionaba en su libreta de viaje. Su favorito era:

“De poetas, tontos y locos, todos tenemos un poco.”

—¡Y yo tengo un poquito de los tres! —decía riendo mientras cerraba su libreta.

Una noche, mientras la luna iluminaba la montaña y los grillos tocaban su música, una luz titilante se acercó flotando.

—¿Qué haces despierto tan tarde, coquí soñador? —preguntó una voz brillante.

Era Lucía, una luciérnaga sabia y centenaria.

—Estoy planeando mis viajes —respondió Coquí Andariego—. Quiero conocer todo Puerto Rico: sus montañas, playas, plazas y leyendas, sobre todo refranes. Pero… no sé por dónde empezar.

Lucía revoloteó en círculos, dejando un rastro de luz dorada.

—Tengo algo para ti —dijo misteriosa—. Una hoja encantada que te llevará donde tu corazón quiera ir… solo tienes que pensarlo y cantar con ganas.

Coquí Andariego tomó la hoja con reverencia. Era verde brillante, con forma de corazón, suave como algodón y olía a mangó maduro.

—¡Gracias, Lucía! ¿Puedo usarla ahora?

—Cuando estés listo. El viaje será mágico… y también lleno de aprendizajes. Andariego miró la hoja, luego al cielo. Y con un “¡Coquí qui qui qui!” largo y fuerte, desapareció en un torbellino de luces, rumbo a su primera parada: la ciudad de Manatí.